La exdiputada local Eréndira Jiménez Montiel criticó el argumento del Congreso del estado para evitar la legislación sobre el derecho al matrimonio igualitario.

Durante la mesa de diálogo: "Enfoques multidisciplinarios del movimiento LGBTI en el estado de Tlaxcala", la exlegisladora local señaló que la soberanía del Congreso frente a otro poder estatal o federal, lo faculta para emitir una ley en beneficio de su población, siempre y cuando se apeguen a la Constitución Política federal.

Comentó que en el caso del matrimonio igualitario, la iniciativa se fundamenta en los artículos sobre el derecho a la libertad, la autodeterminación y la dignidad humana, además de que existe jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que respaldar el matrimonio igualitario.

Esto, y la omisión del Ejecutivo para expedir el Reglamento de la Ley de Sociedades de Convivencia Solidaria, ha impedido que haya sustento legal para que la comunidad LGBTI pueda respaldar la defensa de sus derechos de por sí consagrados en el constitucional política pero aún no reconocidos en los hechos.

No solo desde el momento de la gestión pública se han logrado avances, el arte y la incidencia social de las asociaciones civiles han impulsado acciones para desarticular los estereotipos de género, los discursos de odio y discriminación adentro y fuera de las instituciones, así lo señaló Julio César Conde Cocoletzi, director de Buscador de Sueños, asociación civil dedicada desde hace 5 años a la capacitación de servidores públicos, la promoción de los derechos sexuales y la lucha contra la homofobia.

Jiménez Montiel y Conde Cocoletzi coincidieron en que los logros alcanzados se han dado desde las alianzas entre sociedad y políticos comprometidos y que, ambos, son la plataforma para incidir en las políticas públicas que se han topado con las barreras mentales de la heteronormatividad.

A esta "lucha" se ha sumado el teatro de cabaret. Siria Mara Juárez Serrano, directora de la compañía Siqueiros Teatro, quien señaló que el teatro, como espejo satírico de la sociedad, ha servido para desarticular los discursos de odio y enfrentar al público heterosexual y machista con la diversidad.

"El teatro que nosotros hacemos es un proceso de dignificación de la mujer, la lesbiana, el transexual y el homosexual; los personajes son como todos, sufren y padecen, pero al final se reconocen y aceptan y, en ese momento, se dignifica el personaje y se dignifica el espectador al reconocer al otro como igual y entonces el arte cumple su función".