Eduardo Castillo López es un nombre que no dice casi nada. Hay que buscar entre los recuerdos del priato reciente en Puebla, para hallar su pasado como insigne miembro de las juventudes de Antorcha Campesina en el municipio de Cuayuca de Andrade, y luego como secretario particular del entonces dirigente del PRI, Alejandro Armenta Mier, del que sigue siendo un descarado promotor; es su fan, pues.

Castillo pareciera no tener capacidades propias y menos mucha carrera personal que presumir, de no ser por su cercanía con el hoy senador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), por quien es hoy funcionario de la Sindicatura de Puebla capital -aún aparece en el directorio- y luego cayó (fue impulsado) a la candidatura a la diputación local por el Distrito 23, con cabecera en Acatlán de Osorio.

(Peor por ser todavía funcionario estaría impedido constitucionalmente para esa posición. Ése es un tema extraño aún sin explicación).

De hecho, Eduardo es hoy abanderado y ha sido uno de los gestores de Armenta en la Región Mixteca, con el apoyo y los acuerdos, incluso, con el grupo de Claudia Rivera Vivanco, caso que a la alcaldesa capitalina con licencia le ha costado la decepción de su principal impulsora nacional, Bertha Elena Luján Uranga.

Pero el verdadero dato sobresaliente de Eduardo Castillo López no es que haya saltado, de manera tan extraña y tan incongruente del antorchismo a Morena, pasando por el priato de la época esplendorosa y hasta por el morenovallismo, sino lo relevante es que siga manteniendo, a través de familiares, acuerdos y presencia, hilos de conexión con esos grupos de su pasado, que lo harían, al menos moralmente, deplorable para abanderar a la Cuarta Transformación (4T).

Eduardo nació en San Pedro Cuayuca, municipio de Cuayuca de Andrade, Puebla, y estudió en la Escuela Primaria Benito Juárez y en la Telesecundaria Marcos Martínez.

Terminó como graduado de leyes por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Sus padres, Aureliano, próspero empresario de renta de maquinaria agrícola, y María son aún antorchistas, nos dice una fuente.

Particularmente su padre, desde muy joven ha sido activista de Antorcha Campesina y en 1998 y 2001 fue precandidato a la presidencia municipal de Cuayuca de Andrade, aunque perdió.

De ahí que, como una tradición familiar, Eduardo Castillo López haya nacido a la vida política en en las filas de Antorcha.

El hoy candidato de Morena (¡qué contradicción!) apenas en 2004 fue precandidato a la Presidencia Municipal de Cuayuca de Andrade, postulado por Antorcha Campesina y el PRI -movimiento y partido que hoy se enorgullecen de ser antilopezobradoristas-, pero su votación fue tan pírrica que fracasó.

Hay mucho más que lo une con Antorcha: es cuñado de Aristóteles Campos Flores, líder regional de Antorcha Campesina en la zona conurbada de Puebla, San Martin Texmelucan, y miembro del Comité Estatal.

Impedido constitucionalmente

Otro dato relevante es que Eduardo ha trabajado recientemente o lo hace todavía en el Ayuntamiento de Puebla, en la Sindicatura, como “Enlace de Transparencia”, aunque no hay muchas huellas de su labor real.

(Aquí otro tema relevante, Eduardo todavía aparece en el directorio de funcionarios del Ayuntamiento de Puebla capital y si no renunció -lo que debería comprobar- a más tardar el 4 de febrero de este 2021 a ese cargo, está constitucionalmente invalidado a competir en el actual proceso electoral).

Link del directorio: https://pueblacapital.gob.mx/iv-directorio?view=dependencia&id=35



De lo que sí hay huellas a la vista es de su relación con Claudia Rivera Vivanco y el apoyo de ella a su candidatura.

El caso de Eduardo es precisamente uno de los tantos causantes del porqué la principal impulsora de Rivera Vivanco a nivel nacional, la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Elena Luján Uranga, esté tan molesta con la alcaldesa que hoy busca la reelección.

Luján la ha abandonado, precisamente porque apoyó a los armentistas, antes que, a los propios aliados de su grupo, como había sido el acuerdo.

Y eso que “la señora”, como le dicen respetuosamente sus pupilos a Bertha, aún no sabe que Eduardo Castillo tiene además sólidas fibras de conexión con el antorchismo.

Y lo que son las cosas, Eduardo Castillo, sin trabajo real en beneficio de los mixtecos, sin ser un genuino representante de la 4T poblana, en cambio terminará por vencer a otro antorchista como él, a Nibardo Hernández Sánchez, el candidato del PRI por el mismo distrito.

Pues para que la cuña apriete…