Para empezar la semana, la presidente municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, tuvo una reunión con periodistas… Y llegaron hasta quienes ni invitados estaban. En fin , muchos.

Esta vez, presentó a su coordinación de Comunicación Social, Armando Rocha, quien, por cierto, rechazó cualquier vínculo con funcionarios morenovallistas.

“No he cruzado ni una sola palabra con Marcelo García Almaguer”, dijo dos o tres veces, como para que le creyéramos.

En este encuentro con reporteros, Rivera Vivanco confirmó lo que hemos estado desmenuzando desde hace una semana.

Algo está podrido en la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM).

Según la alcaldesa, en esta dependencia hay prácticas incorrectas.

Yo diría que la edil se quedó corta, aunque cabe destacar que quiere tener todas las pruebas suficientes para hacer los señalamientos y las acusaciones conducentes.

Según ella, hay personal asignado a funcionarios anteriores que no se han reportado ante los nuevos mandos.

En resumen, hay aviadores. Ahora investigan vínculos con el crimen organizado. Y quizá se pueda pensar que estos problemas sólo están entre policías y agentes viales. Pero no.

Las irregularidades, la corrupción también está en el recientemente creado Grupo de Seguridad Ciudadana. Tras el cambio de comandantes de grupo, llegó José Arturo Picazo Escalante, quien obtuvo el puesto de manos del otrora subdirector de Seguridad Publica Alfonso Hernandez de Jesus.

Y pese a que este funcionario ya dejó el puesto o lo sacaron, Picazo se pavonea en la dependencia y con su aplomo de hombre de verdad acosa a las mujeres de ese cuerpo, a quienes pide favores a cambio de autorizar días de descanso o permisos especiales.

Un don Juan en el Cuerpo de Seguridad Ciudadana. Sólo falta que alguien salga a decirnos que es necesario cuidar a las elementos de esta corporación, porque hay una gallito suelto.

Así que, la sugerencia, si la revisión será a fondo, como promete la presidente municipal, no sólo hay que ver hacia el pasado, también hay que analizar a los nuevos jefes, porque no sólo se trata de cambiar por cambiar, sino hacer limpieza para tener una mejor corporación y entonces recuperar confianza, sólo así podrá buscarse una solución al problema de inseguridad.

Y recuerde: Nadie es completamente bueno, ni completamente malo