¿Por qué tan largas filas aquí, pues qué reparten?, fue la pregunta de doña Lupita al observar a cientos de personas, formadas religiosamente desde antes de las 15 horas para degustar una orden de tacos de canasta y molotes, orgullo de la gastronomía tlaxcalteca.

Animada tomó su lugar en la fila, y paciente esperó su turno, mientras la fila avanzaba de manera bastante fluida, el olor a tacos de canasta era más intenso, ya se saboreaba, ya se veía con orden en mano.

“¡De chicharrón, papa y frijol los tacos!”, exclamó el taquero proveniente nada más ni nada de menos que de San Vicente Xiloxochitla, municipio de Nativitas, localidad conocida como la capital del taco de canasta -debido a que alrededor del 80 por ciento de la población se dedica a la venta del taco de canasta no solo en Tlaxcala sino en la Ciudad de México, Puebla, San Luis Potosí, y el Estado de México-.

Cuidadosamente, el taquero integrante de la familia “Botis” una de las principales productoras de tacos de canasta, sin titubear, y hasta sin ver, tomaba entre sus manos el pequeño recuadro de papel de estraza  y colocaba de manera casi perfecta los cuatro taquitos, al tiempo que con la otra mano, roseaba la orden de salsa verde característica de ese exquisito manjar, con su cilantro y harta cebolla picada.

Por fin doña Lupita, después de unos minutos, llegó justo frente a la canasta de los tacos, y ahí estaba como esperándola con su plástico azul. ¡Por fin!, expresó mientras estiraba su mano para tomar la orden, mientras relajaba sus facciones, dibujaba en su rostro una sonrisa, y liberaba un suspiro de satisfacción. Pero ahí no terminó esa travesía, pues ya entrada se dispuso a “dobletear”, entre la gente se escabulló para volver a colocarse en la fila contigua para una orden más de chicharrón, papa, y frijol.

En el “Festival del taco de canasta y el molote” que se llevó a cabo en el último día de la Feria Tlaxcala en su edición 2017, se repartieron más de 25 mil tacos y cinco mil molotes de manera gratuita a los asistentes, ello como parte de los eventos gastronómicos que organizó el Patronato.

A ese evento se sumaron productores de alimentos como nieves, esquites y hasta hot dogs, que fueron obsequiados a los feriantes,  esa actividad se ha convertido en una tradición durante la celebración de la feria.