La información recogida por la vista fluye desde la corteza visual hasta los centros motores; la visión guía al movimiento de forma natural. Algo que no comprendemos cabalmente es la relación inversa: tomar parte en el movimiento, ¿afecta la manera en que el cerebro procesa la visión? En otras palabras, ¿qué influencia tiene el sistema motor en el procesamiento visual?

Para averiguarlo, un equipo de científicos ideó experimentos en los que debieron tener presente, primero, que la actividad motora provoca potenciales evocados confusos (patrones eléctricos estables en el cerebro en respuesta a algún estímulo o actividad).

Qué metodología usaron

Para desenredar estas señales, los autores desarrollaron una tarea motora “simulada”, en la que hicieron creer a una parte de los 24 participantes (14 mujeres) que estaban controlando un videojuego de carreras con su actividad cerebral (“juego simulado”). Un segundo grupo miró pasivamente el videojuego, mientras que el tercer grupo lo controló con controles manuales tradicionales (“juego activo”).

Una segunda dificultad proviene del hecho de que el movimiento (real o imaginario) también produce una mayor atención, lo que puede explicar los cambios en el procesamiento visual. Por esta razón, los autores desarrollaron un segundo estudio en el que pidieron a los participantes que contaran la aparición de imágenes específicas en la pantalla mientras veían el juego de forma pasiva.

Los autores pudieron confirmar la activación de la corteza motora durante el juego simulado, validando así su diseño experimental, midiendo las perturbaciones en las oscilaciones eléctricas de banda alfa (8 a 12 Hz) (“ondas alfa”) sobre la corteza motora, que son conocidas por aparecer al realizar acciones motoras.

Qué encontraron

Al analizar los resultados, hallaron diferencias significativas en los potenciales evocados visuales (señales eléctricas específicas y estables que siguen a un estímulo particular) durante el juego activo y simulado frente a la visualización pasiva.

El recuento no provocó estas diferencias, lo que sugiere que la atención no fue responsable de las diferencias observadas, aunque esta discrepancia no alcanzó significación estadística. Esto probablemente se debió al hecho de que solo el 30% de los sujetos fueron completamente engañados por la tarea simulada, o al hecho de que los participantes pudieron haber notado discrepancias entre el movimiento del automóvil en el videojuego y su orden de comando.

A pesar de esto, el estudio proporciona alguna evidencia para la opinión de que las señales visuales se mejoran durante el movimiento y también proporciona un método novedoso para “decodificar la visión activa frente a la pasiva a partir de mediciones no invasivas de la actividad neuronal”. Esto permitirá estudios futuros con muestras más grandes y, por lo tanto, mayor significación estadística, de modo que los resultados del presente trabajo puedan verificarse de manera más definitiva.