San Juan de Capistrano, cuya fiesta se celebra el 23 de octubre, fue un fraile franciscano nacido en Capistrano, Italia, en 1385. Fue abogado, juez, se desempeñó como gobernador de Perugia y luego misionero, predicador y defensor de la fe.

Habiendo desarrollado una carrera secular, a los 30 años tuvo un sueño en el que vio a San Francisco de Asís que lo llamaba a ingresar a la Orden Franciscana. Ya como miembro de la Orden, tuvo como preceptor de Teología a San Bernardino de Siena. Desde que era estudiante se destacó como orador. Luego, como sacerdote, San Juan de Capistrano se convirtió en un predicador querido y admirado.

Viajó por Europa predicando el Evangelio. Lo hizo en Alemania, Bohemia, Austria, Hungría y Polonia. Vivía de manera sencilla, comiendo y durmiendo lo estrictamente necesario. Se ganó, en vida, la fama de obrar curaciones y otros milagros, al punto que le solían llevar enfermos para que los cure. Dicha fama nunca fue de su agrado, sin embargo, no se negaba a atender a nadie, por el contrario, siempre acogía a los enfermos con amabilidad y solo los bendecía, imponiéndoles la señal de la Cruz.

En 1456 se produjo la batalla o Sitio de Belgrado, en la que las fuerzas otomanas (musulmanes) invadieron Serbia y se disponían a hacer lo mismo en Hungría. El número de otomanos era muchísimo más grande que el de las fuerzas húngaras (cristianos). Cuando los defensores de la ciudad estaban por huir en retirada, San Juan de Capistrano tomó la bandera con la cruz y los animó gritando “Jesús, Jesús, Jesús, creyentes valientes, todos a defender nuestra santa religión". Los musulmanes fueron vencidos y se retiraron de la región. San Juan Capistrano fue aclamado como un héroe después de la batalla. Lamentablemente, no mucho después, la peste invadió la región y San Juan Capistrano contrajo la enfermedad. y murió el 23 de octubre de 1456, a la edad de 70 años.

San Juan de Capistrano es el nombre que tomó una de las más famosas misiones franciscanas del siglo XVIII, durante la colonización de la Alta California, hoy Estados Unidos. La ciudad que se construyó sobre la base de la misión conserva hasta hoy el nombre del Santo.