Recuerdo aquel año de 1983, que se comenzaba a escribir una nueva historia bancaria cuando se dio la “estatización” o intervención directa del estado en la Banca Mexicana.

La Banca tenía casi controlada la cartera vencida, pues en muchos casos, se daba la renovación de crédito, lo que ahora se conoce como reestructuración, y en muchos casos se utilizaba el mismo dinero de la Institución bancaria, producto de una renovación, para cubrir atrasos en créditos que ésa misma otorgó.

Posteriormente se vino a la baja la economía nacional, y después los cambios en las aplicaciones crediticias, las tasas de interés se elevaron, según argumento de los mismos banqueros por la creciente cartera vencida y falta de confianza de los acreditados en México. Es caro el crédito, claro debido a morosidad que registran los usuarios de instrumentos financieros en el país.

Eso de por sí se conoce, por lo que ahora la complicación para la banca será mayor, dado que al anterior panorama se suman las complicaciones en las familias. Ya lo dijo el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que se está analizando con mucho detalle la forma en que vayan evolucionando las reestructuras de los créditos, para ver en qué situación queda la banca ante los impactos por la pandemia de Covid-19.

Ese análisis, se hace en el sector productivo, en donde la mayoría de los casos no son muy difíciles de solventar, sin embargo no pasa lo mismo con créditos al consumo, esto es vía tarjetas, en donde se espera un aumento en la morosidad como consecuencia del choque económico derivado de la pandemia de Covid-19.

Aunque algunos especialistas tienen buenos pronósticos, como Alejandro Zamora, de Consultores Internacionales, quien afirma:

"El covid es un factor que inevitablemente pondría en tela de juicio los manejos bancarios institucionales y aumentaría el índice de morosidad naturalmente, sin embargo, tenemos un cuerpo legal y normativo que establece una serie de procedimientos para que las instituciones bancarias actúen ante situaciones de riesgo, por lo que el sistema bancario está blindado de un colapso".

Pero, hasta qué grado soportará ese blindaje, cuando vemos a muchos usuarios de tarjetas de crédito, que han perdido su empleo y que muchos aún sin perderlo, han “echado mano” de las tarjetas de crédito para ayudarse y ayudar a sus familias, ante la complicada situación económica.

Independientemente de las complicaciones por la emergencia sanitaria, desde aquel 1983 a la fecha, la cartera vencida administrativa es el dolor de cabeza de la banca, tanto que por ello después, de la citada estatización bancaria, se dieron créditos en gran cantidad y en su mayoría fueron para cubrir deudas.

Pero ¿qué pasó con los, momentáneamente salvados deudores que cubrieron deudas con otras deudas? Lo que ocurrió fue que la Banca Colapsó, pues como lo dije antes la mayoría trataba de reestructurar créditos a fin de sacarlos del vencimiento en que se encontraban; en realidad sólo se trataba de un maquillaje temporal y no de una solución de fondo, la cartera vencida de la banca.

Lo que vivimos hoy, ante la crisis económica sanitaria, podría semejarse a lo que sucedió en aquellos años noventa, pero sería más complicado dado la falta de empleo que se registra, y la dificultad de restructurar o renegociar deudas.

La trasformación de la Banca es tal que, presenta dos aspectos:

Primero.- Ya no es el tiempo de fáciles operaciones o arreglos directos con funcionarios de la banca, para poder renegociar un adeudo, como antes se hacía.

Segundo.- Ahora tenemos un sistema bancario en manos de extranjeros con altas tasas de intereses y un sinfín de requisitos para la obtención de créditos, y por ende se ve muy complicado que un acreditado deje de pagar un adeudo.

Me refiero mucho a la historia, debido a que si los mexicanos que utilizan los créditos, principalmente al consumo, es decir vía tarjeta, con poca experiencia en el uso de créditos, no tardará en hacerse un problema la cartera vencida bancaria, toda vez que por verdadera necesidad o por abuso, los cuentahabientes tuvieron que ocuparla.

FOBAPROA ni pensarlo

Fue aquel 1994, concretamente en diciembre de ese año, en que se colapsó el sistema financiero en general, entrando al rescate el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), que de alguna manera aminoró el impacto del desastre. El ejecutivo federal y la asociación nacional de bancos, buscaron múltiples mecanismos que permitieran aligerar los impactos de la cartera vencida y el incremento en las tasas de interés.

Si ahora pudiera suceder algo similar, ya no habría un rescate bancario, al contrario, los bancos que no aguanten ésta crisis tendrán que ver la manera, los mismos banqueros, de salir adelante porque ahora ya no habrá FOBAPROA.

Esperemos que no lleguen al colapso las carteras vencidas de la banca en México, sería otro dolor de cabeza, no solo para los clientes endeudados sino para la banca misma.

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