Tanya Saracho consiguió su primer trabajo como escritora para televisión en la telenovela de Lifetime Criadas y malvadas en 2012. La contrataron para cumplir con una cláusula de diversidad.

Esta se ha vuelto una práctica común cuya finalidad es fomentar la inclusión. En un intento por hacer que los equipos de escritores —que desde hace mucho han sido dominados por hombres blancos— sean más diversos, los estudios pagan el salario de un escritor perteneciente a una minoría para que la producción del programa no tenga que hacerlo. Saracho considera esta idea noble pero también ineludiblemente problemática.

“Te marginan y te tratan como ‘el otro’ y luego esperan que seas el mediador cultural, el embajador y el defensor de todas las culturas, no solo la tuya”, dijo Saracho, de 44 años, en una entrevista reciente en video. “Es una responsabilidad enorme. Estuve a punto de renunciar todos los días”.

En lugar de eso, Saracho perseveró y alcanzó el éxito en una industria que no siempre ha recibido con brazos abiertos a alguien como ella: una escritora queer interesada en explorar su ascendencia mexicoestadounidense en la televisión. Escribió para las series de HBO Looking y para Girls y pasó tiempo escribiendo para How to Get Away With Murder de Shonda Rhimes. Su gran oportunidad llegó cuando Marta Fernandez, entonces vicepresidenta ejecutiva de programación original en Starz, la invitó a crear un programa, Vida, sobre dos hermanas distanciadas que regresan a su barrio de Boyle Heights, en el este de Los Ángeles, para el entierro de su madre. La serie, que se estrenó en 2018, lidiaba con temas como la gentrificación y la integración a través del prisma de la familia. Fue bien recibida por la crítica y durante tres temporadas sirvió de ejemplo de lo que es posible cuando se les da oportunidad de triunfar a las voces infrarrepresentadas.

Sin embargo, Vida se canceló en marzo. Después, en junio, ABC también puso fin al único programa de la cadena que tenía un elenco primordialmente latino, The Baker and the Beauty. Y aunque CBS volvió a transmitir la cuarta temporada trunca de la nueva versión con enfoque latino de Un día a la vez en octubre, el futuro de ese programa sigue siendo incierto (Netflix lo canceló por primera vez en 2019).

Para muchos de los latinos que trabajan en Hollywood, parece que cada victoria viene seguida de una derrota, un tira y afloja constante que nunca parece rectificarse.

“Es genial que Vida haya existido, pero ahora ya no está”, dijo Saracho, quien comenzó su carrera como dramaturga en Chicago, donde cofundó una compañía teatral y una alianza para dramaturgos latinos. “Un día a la vez ya tampoco está. No hemos llegado a nada”.

De acuerdo con un estudio del Gremio de Escritores de Estados Unidos, Oeste (WGAW, por su sigla en inglés) publicado en junio, aunque los latinos hispanos conforman el 18,3 por ciento de la población, representan solo el 4,7 por ciento de los guionistas de largometrajes y el 8,7 por ciento de los escritores para televisión. En un estudio de 2019, la Iniciativa de Inclusión Annenberg de la Universidad del Sur de California se refirió al trato que reciben los latinos en Hollywood tanto frente y detrás de la cámara como “una supresión”.

Las estadísticas desalentadoras, aunadas a experiencias personales, motivaron a Saracho, Gloria Calderón Kellett (Un día a la vez) y a las otras 16 autoras-productoras latinas que conforman el grupo de Untitled Latinx Project a empezar a promover su propia causa.

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