Puebla capital arrojó dos rostros en esta reapertura económica que se mantuvo desactivada por cuatro meses a consecuencia del COVID-19, donde algunos establecimientos formales siguen sin abrir sus puertas al público para evitar la propagación del virus, mientras que los ambulantes con el solapamiento del ayuntamiento de la ciudad, se apoderaron de nueva cuenta del Centro Histórico para vender diversos productos.

Hasta el último corte del gobierno del estado, hay un total de 23 mil 452 casos positivos de COVID-19 que mantienen a Puebla en Semáforo Rojo, donde se pidió a la población aplicar las medidas sanitarias para evitar la propagación del virus.

Sin embargo, lo anterior pareciera no importar a los informales que a partir de la 4 Oriente y hasta la 12 oriente sobre la 5 de mayo, se apoderaron de las vialidades para vender sudaderas, tenis, relojes, bolsas, cubre bocas, playeras, gorras, zapatos, cinturones, comida rápida y hasta celulares, cuando estos últimos están prohibidos según el reglamento del municipio de Puebla.



Incluso, en un recorrido hecho por Urbano Puebla, se comprobó que patrullas de la policía municipal sirven de adorno entre los ambulantes, que sin mantener su sana distancia o sin portar en ocasiones el cubre bocas, venden sus artículos a quienes transitan por la calle como si el COVID-19 no existiera en la ciudad.

En contraste, en calles aledañas al zócalo de Puebla, algunos restaurantes siguen sin instalar sus mesas para los comensales, a pesar de que el gobierno del estado les permite tener un 30 por ciento de consumidores para adquirir cafés, alimentos y hasta bebidas alcohólicas.

Aquellos negocios que decidieron abrir sus puertas después de cuatro meses, demuestran una conciencia social sobre la crisis sanitaria que vive Puebla, pues su personal porta en todo momento cubre bocas, incluso hasta caretas que les permita protegerse de COVID-19.

También es evidente que tiendas enfocadas a la venta de ropa y zapatos, decidieron ofrecer hasta el 70 por ciento de descuento en algunos artículos, con el objetivo de vender aquellos productos que por la pandemia se les rezagaron.

Cabe señalar que fue hoy por la mañana que la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, recorrió negocios formales del Centro Histórico para dejar carteles sobre las medidas sanitarias en medio de la crisis del COVID-19, sin embargo, pareciera que nunca se acercó a las calles donde proliferan cientos de ambulantes, que incluso por la alta cantidad que representan, opacan a los negocios establecidos que sí acatan las recomendaciones para evitar la propagación del virus.